Ordena Tel Aviv «asedio total»; impide paso de alimentos y corta electricidad

Hamas amenaza con ejecutar a rehenes si continúan los bombardeos sobre la franja de Gaza.

Imagen: Cientos de inmuebles en Gaza han sido destruidos por la ofensiva de Israel. «Lo que haremos a nuestros enemigos en los próximos días les resonará por generaciones», aseveró el primer ministro Benjamin Netanyahu, al intensificar los bombardeos luego del ataque de milicianos de Hamas. El vocero del ejército israelí aseguró que tienen ‘‘el control’’ de sus poblaciones fronterizas. Foto Afp

(Ap, Reuters, Afp, Europa Press, Prensa Latina, Xinhua y Sputnik) Jerusalén. Israel intensificó sus bombardeos contra la franja de Gaza y ordenó ayer suspender el envío de alimentos, combustible y otros suministros en respuesta a la violenta incursión de combatientes de Hamas, mientras el número de víctimas relacionadas con la guerra aumentó a casi mil 600 en ambos bandos. Hamas también endureció su postura y amenazó con matar a los israelíes que mantiene cautivos en caso de que Israel ataque civiles sin advertencia alguna.

Tras unas 48 horas de enconadas batallas dentro de Israel, el principal vocero del ejército, el contralmirante Daniel Hagari, dijo que tienen el «control» de sus poblaciones fronterizas. Por la madrugada hubo algunos incidentes aislados, señaló, pero no había combates en marcha.

Sin embargo, advirtió que aún podría haber milicianos en la zona. Aseguró que se evacuaron 15 de 24 poblaciones fronterizas.

El vocero de Hamas, Abdel-Latif al-Qanoua, informó previamente a The Associated Press por teléfono que los combatientes del grupo seguían peleando fuera de Gaza y que capturaron a más israelíes ayer por la mañana.

Alrededor de 900 personas, incluidos 73 soldados y muchos extranjeros, han muerto en Israel y miles más están heridos, según la prensa. En Gaza, han fallecido más de 687 personas y más de 3 mil 726 han resultado heridas, de acuerdo con las autoridades. Hay cientos de combatientes de Hamas abatidos, aseguró Israel.

En el tercer día del conflicto surgieron más testimonios de violencia contra civiles de ambos lados.

En el enclave costero de Gaza, decenas de miles huyeron de sus casas mientras los incesantes bombardeos de Israel destruían edificios.

Imágenes obtenidas por Reuters mostraban a decenas de personas trepando por edificios derrumbados en busca de supervivientes, con el aire todavía polvoriento por el impacto. Las sirenas sonaban mientras los equipos de emergencia apagaban los coches incendiados.

En el campo de refugiados de Jabalia, en el norte de Gaza, varios hombres treparon por un edificio derrumbado para sacar de entre los escombros el diminuto cuerpo de un bebé. Ese ataque aéreo causó decenas de muertos y heridos, reportó el Ministerio de Sanidad.

«Los ataques y bombardeos militares del enemigo sionista contra hogares habitados por mujeres y niños, mezquitas y escuelas en Gaza equivalen a crímenes de guerra y terrorismo», declaró en un comunicado Izzat Reshiq, responsable de Hamas.

Recuperación de cuerpos

Israel siguió recuperando cadáveres tras el sorpresivo ataque del fin de semana en poblados del sur del país. Los trabajadores de rescate encontraron 100 cuerpos en la pequeña comunidad agrícola de Beeri –alrededor de 10 por ciento de su población– después de una prolongada situación de rehenes.

Los milicianos de Hamas mataron a tiros a decenas de jóvenes israelíes en una fiesta rave al aire libre en el desierto, una carnicería que la prensa local cifró en 260 fallecidos. Un día después, decenas de supervivientes seguían saliendo de sus escondites y el lugar estaba lleno de coches destrozados y abandonados.

«Fue una masacre total», refirió Arik Nani, quien celebraba su cumpleaños 26 y escapó escondiéndose durante horas en un campo.

Hamas y otros milicianos en Gaza aseguran que tienen retenidos a más de 130 soldados y civiles capturados en Israel.

Israel desplegó tanques y drones en la valla fronteriza de Gaza para evitar nuevas incursiones y el ejército convocó a 300 mil reservistas, una movilización masiva en poco tiempo.

Las medidas, junto con la declaración formal de guerra antier, indican que Tel Aviv cambia cada vez más a la ofensiva, amenazando con una mayor destrucción en la densamente poblada y empobrecida franja de Gaza.

Esto apenas comienza, dice Netanyahu

«Apenas hemos comenzado a atacar a Hamas», declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. «Lo que le haremos a nuestros enemigos en los próximos días les resonará por generaciones».

Netanyahu manifestó a los alcaldes de las ciudades del sur afectadas por el asalto sorpresa que las «atrocidades» cometidas por el movimiento de resistencia islámica reflejaban las perpetradas por el grupo yihadista Estado Islámico (EI). Estos actos «no se han visto desde las atrocidades del EI. Niños atados ejecutados junto con sus familias. Hombres y mujeres jóvenes fusilados por la espalda, ejecutados. Otros horrores que no describiré aquí», expresó Netanyahu.

En respuesta a los ataques aéreos israelíes, el portavoz del brazo armado de Hamas, Abu Obeida, advirtió que el grupo asesinará a un civil israelí cautivo cada vez que Israel ataque a civiles dentro de sus residencias en Gaza «sin aviso previo».

El canciller israelí, Eli Cohen, aseveró que Hamas no debe lastimar a ningún rehén y que «este crimen de guerra no será perdonado».

Anoche, el sonido de explosiones resonó en Jerusalén cuando varios cohetes disparados desde Gaza cayeron en dos barrios, una muestra del alcance de Hamas.

También anoche, aviones de combate israelíes bombardearon intensamente Rimal, un barrio residencial y comercial del centro de la ciudad de Gaza, tras advertir a los residentes que debían evacuarlo. El edificio que albergaba la sede de la Compañía Palestina de Telecomunicaciones fue destruido.

«Crimen de guerra»

El ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, ordenó un «asedio total» a Gaza y declaró que las autoridades cortarían la electricidad e impedirían la entrada de alimentos y combustible.

Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados, consideró que el asedio israelí supondría un «desastre total» para los 2.3 millones de gazatíes.

«No hay duda de que el castigo colectivo viola el derecho internacional», declaró a The Associated Press. «En el caso de que provoque la muerte de niños heridos en los hospitales por falta de energía, electricidad y suministros, podría equivaler a crímenes de guerra».

«Privar de alimentos y electricidad a la población de un territorio ocupado es un castigo colectivo, que constituye un crimen de guerra», puntualizó en un comunicado Omar Shakir, director para Israel y Palestina de Human Rights Watch.

El ejército israelí estimó que unos mil combatientes de Hamas participaron en la incursión inicial del sábado. La alta cifra subraya el alcance de la planificación del grupo armado, que dijo haber lanzado el ataque en respuesta al sufrimiento acumulado de los palestinos bajo la ocupación israelí en Cisjordania, su bloqueo sobre Gaza, sus políticas discriminatorias en la anexionada Jerusalén Oriental y las tensiones en torno a un disputado lugar de culto en Jerusalén sagrado para musulmanes y judíos.

Los palestinos quieren formar un Estado propio en esos tres territorios, capturados por Israel en la Guerra de los Seis Días en 1967, pero las últimas conversaciones serias de paz se derrumbaron hace más de una década y el gobierno actual de ultraderecha en Israel se opone a la formación de un Estado palestino.

En Gaza, donde según Naciones Unidas más de 123 mil personas se habían visto desplazadas por los combates, para el domingo por la noche, los ataques aéreos israelíes habían destruido 159 viviendas en el territorio y causado daños graves en mil 210.

En el norte de Israel, un breve intercambio de ataques con el grupo armado libanés Hezbolá avivó el temor a que los combates pudieran derivar en una guerra regional más amplia. Hezbolá aseguró ayer que atacó dos cuarteles israelíes.

La Jornada