Paraguay: elecciones «made in USA»

Hace 34 cuatro años Estados Unidos promovió la apertura política en Paraguay. Hoy su intervención parece dirigirse a cerrar la llamada transición democrática, promoviendo el escenario más propicio para la alternancia en las elecciones del 30 de abril.

Por Julio Benegas Vidallet*

Imagen: El expresidente paraguayo Horacio Cartes (2013-2018). Foto: EFE/Nathalia Aguilar

En diez años, desde el golpe al gobierno de Fernando Lugo (2008-2012), Horacio Cartes, presidente de la República durante el período 2013-2018 y actual presidente del Partido Colorado, había acumulado 70 empresas, aunque solo 36 de ellas figurasen en el conglomerado denominado Grupo Cartes. De esas empresas, una docena son medios de comunicación. Su empresa emblema, Tabesa (Tabacalera del Este S.A.), procesadora de cigarrillos, monopolizó el tráfico hacia Brasil y otros países. La triangulación (traer insumos de afuera, empaquetarlos acá y devolver de contrabando) le reporta ganancias totales muy superiores a cualquier otro emprendimiento, al punto de ubicarse en primer lugar entre los que tributan al fisco.

Durante este periodo de crecimiento exponencial de su tabacalera, lo propio ocurrió con el tráfico de cocaína desde Paraguay, modificando el corredor continental desde un esquema de, también, triangulación. Se trae la pasta base de otros países en avión, se la baja acá, se la convierte en polvito, se la empaqueta y exporta, principalmente a Europa, en barcazas con banderas paraguayas. Este “bonito” negocio, en contenedores de soja, carbón, cuero…, le ha ubicado a Paraguay como el mayor exportador de la droga a Europa y como el país con mayor flota de barcazas de América del Sur. Esta liberación del tráfico aéreo y naviero ha generado un flujo de capitales imposible de cuantificar, flujo con el cual se ha estado construyendo una gigantesca lavandería, con la compra de tierras, bienes, edificios y negocios en todas las líneas del comercio. En este esquema, el Banco BASA, propiedad de Horacio Cartes, se ubicó como el principal gerente de operaciones financieras. El ex ministro del Interior Arnaldo Guzzio ha señalado que las operaciones de BASA eran muy superiores a todo el producto interno bruto del país.

Las elecciones municipales

Las elecciones municipales de octubre del 2021, efectuadas por primera vez con el sistema de voto preferencial, fueron un paseo para las candidaturas del Partido Colorado. Los partidos pequeños, de izquierdas, centro y de derechas, quedaron estupefactos por la masiva compra de votos. Incluso sorprendió y alarmó a la dirigencia del Partid Liberal Radical Auténtico (PLRA).

“Nunca vi algo así. Antes, los colorados tenían uno o dos puestos de comando donde la gente iba pedir el pago por su voto, aquella vez hubo de 10 a 20”, nos comenta Armando Rodríguez, un dirigente del PLRA del distrito de Capiatá, departamento Central. Con igual estupefacción había quedado el periodista Adilio Lezcano, de la radio Universidad de Pilar. La maquinaria colorada se quedó con más del 60 por ciento de las bancas de concejales en todo el país y con la mayoría absoluta de las intendencias en un tiempo en que arreciaban las demandas contra el partido en el gobierno por la pésima gestión en salud pública en el marco de la pandemia. Y también en un lapso en el que estaba en auge la campaña “ANR nunca más”.

“La gente ko ivare’apáma osẽ ko pandémia gui kuri (la gente salió con hambre de la pandemia). Y si la gente no ve una alternativa realmente popular y convincente, vende su voto”, esgrimía entonces Ever Enríquez, licenciado en Ciencias Políticas por la UBA.

«Operativo A ultranza»

El 22 de febrero de 2022 se realizaban cien allanamientos simultáneos en Paraguay. Todos con monitoreo del DEA de Estados Unidos, la Europol y la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas de Uruguay. Era la mayor operación contra el lavado de dinero proveniente de las drogas exportadas a Europa. En dos años se habían incautado 21 toneladas de clorhidrato de cocaína entre el Puerto Amberes (Bélgica), Roterdam (Países Bajos) y en Paraguay.

Este operativo llevó a acechar cada vez más la puerta del Grupo Cartes, el que más empresas había acumulado, y el que, dentro de sus empresas, tenía al banco BASA, señalado como el mayor gerente de operaciones provenientes del lavado.

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Significativamente corrupto

La embajada norteamericana marcó presencia definitiva con este tema el 22 de junio de 2022, cuando el embajador de dicho país en Paraguay, Marc Ostfield, indicó, en conferencia de prensa, a Horacio Cartes como “persona significativamente corrupta” debido a su participación en actos de corrupción y sus lazos con supuestas organizaciones terroristas. “Durante su mandato utilizó la Presidencia del Paraguay para obstruir una investigación del crimen transnacional que involucraba a su socio (en referencia a Darío Messer)”, había agregado el embajador.

En ese cerco en ascenso, el Partido Colorado fue a elecciones internas presidenciales el 18 de diciembre de 2022. Todavía con la libertad del movimiento financiero, Horacio Cartes ganó, por amplio margen, la presidencia del Partido Colorado frente al presidente de la República, Mario Abdo Benítez. Y su candidato, Santiago Peña, se alzó con la candidatura a la Presidencia de la República frente al candidato oficialista Arnoldo Wiens. Este, ex ministro de Obras Públicas, le había sucedido en la candidatura presidencial al vicepresidente Hugo Velázquez que renunció al ser señalado también de “significativamente corrupto” por los Estados Unidos.

Aquel 18 de diciembre también eran consagradas las demás chapas presidenciales; entre ellas, la de Efraín Alegre y Soledad Núñez, dentro de la Concertación Nacional.

El golpe metálico

A punto de arrancar la campaña presidencial, ocurrió la arremetida más importante de los Estados Unidos.

El 26 enero, el embajador Ostfield, en conferencia de prensa, anunció las sanciones impuestas desde la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de su país al expresidente Horacio Cartes, y al actual vicepresidente, Hugo Velázquez, «por su participación en corrupción desmedida que socava las instituciones democráticas en Paraguay». La OFAC también impugnaba a las empresas Tabacos USA Inc., Bebidas USA Inc., Dominicana Adquisition S.A. y Frigorífico Chajha S.A.E., por ser propiedad o estar bajo el control de Cartes. Se lo vinculaba con el tráfico internacional, con organizaciones “terroristas”, con sobornos a legisladores y se hacía un relato de cómo, con dinero, había llegado a ser candidato a la presidencia por el Partido Colorado para las elecciones de 2013.

Acorralado, el 24 de marzo Horacio Cartes anunció su salida del Grupo Cartes y la disolución del mismo, anticipando herencias y testaferros. En este escenario, luego de unas internas partidarias y de unas municipales en las que habían “arrasado”, los operadores regionales, zonales y barriales de su movimiento, Honor Colorado, acostumbrados ya a mover todo con mucho dinero en el bolsillo y en sus cuentas bancarias, quedaron en la incertidumbre.

“Se lo vinculaba [a Cartes] con el tráfico internacional, con organizaciones ‘terroristas’, con sobornos a legisladores y se hacía un relato de cómo, con dinero, había llegado a ser candidato a la presidencia”

“Todas las personas y empresas que hagan o tengan vínculos comerciales con el Sr. Cartes o las empresas sancionadas deben informar a la OFAC de dichas actividades. Por ese motivo, ninguna empresa o empresario quiere tener relación con el Sr. Cartes para no quedar “pegado” a su imagen. Esto también se conoce como la muerte civil de la persona, porque queda inhabilitada para ejercer el comercio de bienes y de servicios, como los financieros. Por ese motivo, los bancos de plaza no otorgaron ningún préstamo al Partido Colorado. Por su estatuto, sólo el presidente del partido puede firmar cheques”, detalla la economista Gladys Benegas al ser consultada sobre los efectos inmediatos y prácticos de las medidas tomadas contra el expresidente.

Hasta dónde se siente

“Hasta ahora, promesa pa rei hína (es pura promesa)”, comenta, en entrevista con E’a, con pedido de anonimato, un operador de Alto Paraguay, Chaco, en relación con las transferencias de dinero que ya debieron haberse hecho para mover la maquinaria electoral. “Pero roganáta, igual. Oĩta la plata para el día, oĩta hína (Ganaremos, habrá dinero para el día, habrá)”, asegura.

El bloqueo de cuentas, el control de transferencias de dineros provenientes del lavado y la dificultad de cerrar la “unidad granítica” con el presidente Mario Abdo Benítez y su movimiento Añetete, retrasaron la presencia pública abrumadora que el Partido Colorado suele tener en las elecciones presidenciales, e instalaron la duda sobre su imbatibilidad. “Hay más carteles de Efraín y de Sole, esto es inaudito”, indicaba, asombrada, dos semanas atrás, Mariel Andersen, sicóloga comunitaria, camino a su casa familiar en Coronel Oviedo.

“A mí me parece que afecta lo de la plata, pero no sé si va a ser tan decisiva. Lo que sí va a pesar es la división que existe en el Partido Colorado. Hay muchos colorados que no quieren votar por Santiago Peña, por eso Peña se ha concentrado, en esta última parte de la campaña, en cerrar votos colorados, votos duros”, dictamina el analista político de ABC Color, Marcos Cáceres Amarilla.

Las encuestas un poco más serias pronostican un final cabeza a cabeza entre Efraín Alegre y Santiago Peña, y el crecimiento de Paraguayo Cubas. Payo aparece como tercera fuerza. “Es cierto que lo de Payo, que canaliza el voto rabioso, de medidas autoritarias, le quita votos a la Concertación, pero no menos cierto es que también llevará votos colorados. Los colorados son conscientes de esto”, asegura Cáceres Amarilla. Este analista cree que una victoria de Alegre se dará, sobre todo, si el sector progresista entiende que es mejor elegir a Alegre que seguir con el Partido Colorado. No es un voto de emocionalidades (según una encuesta de Atlas Intel, en febrero Alegre tenía una resistencia del 51 por ciento de electores), sino principalmente de la razón.

Los intereses norteamericanos

Hay demasiadas evidencias de la permanente e histórica intervención norteamericana en Paraguay y, por ende, de la permanente e histórica sujeción del gobierno paraguayo a los intereses norteamericanos. “Se pasean acá y nos toman, abiertamente, como patio trasero”, sostiene la socióloga Lis García.

“Las encuestas un poco más serias pronostican un final cabeza a cabeza entre Efraín Alegre y Santiago Peña, y el crecimiento de Paraguayo Cubas”

Ya en período del presidente Higinio Morínigo (1940-1947) se iniciaba la intervención más directa con un programa agrícola, tras la crisis de la actividad maderera. García entiende que a partir de ahí Estados Unidos empezó a controlar los elementos de la agricultura y empezó a sostener y a financiar las políticas de la dictadura stronista, con dos elementos clave: endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional y el desarrollo de políticas basadas en los condicionamientos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, ambas entidades comandadas por Estados Unidos. “El Banco Mundial sostuvo financiera e ideológicamente las políticas de la dictadura stronista”, asegura.

El nivel de sujeción a las políticas norteamericanas sorprendió y causó gran alarma en los países sudamericanos, y más específicamente en Argentina y Brasil, cuando el 26 de mayo del 2005 la Cámara de Senadores de nuestro país promulgó, a pedido del Ejecutivo de entonces, a cargo de Nicanor Duarte Frutos, una ley especial por la cual se autorizaba el ingreso de las tropas estadounidenses con completa inmunidad. Es decir, sin que el Estado paraguayo pueda controlar sus equipamientos y sin posibilidad de juzgar a los militares norteamericanos en caso de que cometan delitos. Un poco después, Estados Unidos pidió el ingreso de una docena de misiones militares para dos años. Entonces se habló de que el país del norte ya tenía base militar en Paraguay, cosa que, por lo menos formalmente, no se ha consagrado. Sí ha construido, ya en el año 1980, en un campo del ejército paraguayo en Mcal. Estigarribia, Chaco Paraguayo, la más larga pista de aterrizaje del país con posibilidad de albergar aviones de gran porte.

Como en casa

Los norteamericanos entran y salen con total inmunidad. Ingresan frecuentemente agentes de FBI, de la CIA, tropas militares, misiones médicas, de ingenieros, asesores de fiscalías, de sistemas informáticos. Algunas patrulleras de la Policía Caminera en el Noreste del país tienen el sello de “donado por Cargill” (la mayor empresa norteamericana comercializadora de soja transgénica). Hay computadoras en el Departamento Identificaciones con sellos de USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), y los norteamericanos definen las estrategias de las fuerzas militares en seminarios promovidos por ellos. Este dominio práctico e ideológico sobre las fuerzas militares y policiales viene de antaño. Ya desde 1959 se tienen registros de oficiales paraguayos en la Escuela de las Américas, donde, en el marco de la Doctrina de Seguridad y la democracia “sin comunismo”, eran adiestrados en “técnicas de vuelo” que luego se ponían en práctica en torturas y desapariciones durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

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Territorio clave

Es claro que Paraguay, por su posición en el centro de América del Sur, «es estratégico para Estados Unidos», resume García. El control del territorio a través de sus políticas antidrogas y antiterroristas le permite tener un pie muy grande en la región. En consonancia, para Laura Richardson, jefa del Comando Sur de los Estados Unidos, América del Sur adquiere una tremenda importancia, “por todo sus ricos recursos y elementos de tierras raros. Tienes el triángulo del litio, que es necesario para la tecnología; el 60 por ciento del litio del mundo está en el triángulo (Argentina, Chile y Bolivia), tienes las grandes reservas de petróleo, crudo, ligero y dulce, descubiertas en Guyanas; también tienes los recursos de Venezuela, de petróleo, cobre, oro; China recibe el 30 por ciento de su comida de su región; tenemos el Amazonas, el pulmón del mundo, también tenemos el 31 por ciento de agua dulce en esa región del mundo. Tenemos mucho que hacer. Esta región importa, tiene mucho que ver con la Seguridad Nacional y tenemos que mejorar nuestro juego”, dijo muy abiertamente en un foro de Atlantic Council, un think tank (tanque de pensamiento), con sede en Washington.

“Es claro que Paraguay, por su posición en el centro de América del Sur, «es estratégico para Estados Unidos» […] El control del territorio a través de sus políticas antidrogas y antiterroristas le permite tener un pie muy grande en la región”

Mayor dependencia

Con la destitución del gobierno de Fernando Lugo, aquel 22 de junio del 2012, la dependencia del gobierno de Estados Unidos en casi todas las áreas de la economía y de la política se ha vuelto mucho más incisiva y decisiva. Apenas asumía el liberal Federico Franco, se lanzaron aquellos denominados bonos soberanos, inaugurando el endeudamiento con los bancos de Nueva York. Con los sucesivos gobiernos ya se ha triplicado la deuda pública a la actualidad. A partir de la destitución de Lugo también se habilitaron 40 variedades de semillas transgénicas, producidas por Monsanto-Bayer, capital afincado en Estados Unidos. Mientras que para Estados Unidos estos eran los resultados concretos e inmediatos de aquella destitución, al asumir Horacio Cartes la Presidencia en el 2013 (con el apoyo de las corporaciones locales y la bendición de Estados Unidos), se liberaban todos los puertos para el tráfico de estupefacientes y también se liberaba el control aéreo para su llegada al país.

A poco más de diez años de aquel encuentro de intereses, Estados Unidos parece haber llegado a la decisión de promover las mejores condiciones para que, finalmente, se produzca la “alternancia en el poder”. Y en ese camino ha encontrado, en el control del lavado de dinero, con directa participación en las instituciones, la mejor vía para bajar las chances del candidato del Partido Colorado, Santiago Peña, delfín del ex presidente Horacio Cartes. Aunque, al decir de Lis García, ya sea con Efraín Alegre o con Santiago Peña, “Estados Unidos seguirá teniendo el control”.

*Escritor, cronista y periodista paraguayo. Trabajó en los periódicos Última Hora, Abc Color y actualmente es integrante del periódico digital E’a. Es autor de los libros «La masacre de Curuguaty», y «Francisco Estigarribia, semblanza de un militante», entre otros.

Este texto fue publicado originalmente en el medio E’A, revisado por Mirna Robles y Willian Costa, y editado para web por Elisa Marecos y Sandino Flecha. Agradecemos al autor y a su colectivo editorial la posibilidad de republicarlo.

ALAI. Agencia Latinoamericana de Información