Una oportunidad única

Posibilidades y desafíos en un contexto internacional incierto

Por Mónica Peralta Ramos

El gobierno estadounidense busca mantener su hegemonía mundial escalando la guerra en Ucrania e intensificando los enfrentamientos entre potencias nucleares. Esto ocurre en un contexto económico global signado por la inminencia de una crisis de magnitud inédita. En medio de estas turbulencias, cruje el dólar como moneda internacional de reserva y crece la importancia estratégica de los recursos naturales. Estas circunstancias brindan una oportunidad única de desarrollo en el lugar menos esperado: es decir, en los países del sur global que tienen un fuerte endeudamiento en dólares y son por eso más vulnerables a las políticas de la Reserva Federal y del FMI.

Janet Yellen, secretaria del Tesoro norteamericano, asegura que no hay en el mundo una moneda que pueda sustituir al dólar como reserva internacional y como vehículo de las transacciones comerciales y financieras del mundo. Este rol se explica, según Yellen, porque el mercado de capitales norteamericano es el más abierto, líquido y profundo, con poderosas instituciones financieras y regido por el orden basado en la ley [1]. Este análisis ignora, sin embargo, un problema medular: la enorme deuda norteamericana y su crecimiento exponencial; hoy asciende a los 33 billones (trillions) de dólares y sus intereses superan al gasto norteamericano en defensa, el mayor del mundo [2]. Este silencio de Yellen no es casual: borra la ingeniería financiera que explica la hegemonía mundial del dólar.

En la primera mitad del año fiscal 2023, el déficit del gobierno federal ascendió a los 1.1 billones (trillions) de dólares. Sin embargo, mientras el dólar sea demandado como moneda internacional de reserva, el déficit fiscal será financiado por el resto del mundo y no será un problema para el gobierno estadounidense. Esto cambia si las transacciones comerciales y financieras globales empiezan a desarrollarse con monedas locales y los países comienzan a deshacerse de sus tenencias internacionales de bonos del Tesoro norteamericano: el déficit, su refinanciación, la inflación y la consiguiente desvalorización del dólar constituirían un problema mayor para el gobierno. Hoy no hay una moneda alternativa al dólar, pero los procesos que conducen a ella ya están en marcha.

A lo largo de las últimas décadas, los gobiernos norteamericanos han usado el dólar como vehículo de sanciones económicas y financieras [3]. Esto llevó a varios países a buscar mecanismos de transacción comercial y financiera por fuera de esa moneda. Esta tendencia se intensificó rápidamente luego de las sanciones aplicadas a Rusia por su invasión a Ucrania. Hoy, China, Rusia, India y otros países desarrollan relaciones comerciales en monedas locales. Asimismo, y en el contexto de nuevos realineamientos geopolíticos, distintos organismos estudian la posibilidad de una moneda de reserva internacional alternativa al dólar [4]. Como consecuencia de estos fenómenos, los precios de las commodities y, especialmente, los precios de la energía y de otros recursos naturales estratégicos ocupan el centro del escenario internacional y el alter ego del dólar, el petrodólar, aparece a luz del día.

Petrodólar, commodities y la Reserva Federal

El petrodólar nació hacia fines de 1973, como resultado de un acuerdo entre el gobierno norteamericano y la familia real de Arabia Saudita. Esta última aceptó vender todo su petróleo en dólares y comprar, con parte de sus ganancias, bonos del Tesoro norteamericano a cambio de la protección militar de los Estados Unidos. De este modo, Arabia Saudita aseguraba la estabilidad política y militar de la familia real y otorgaba estabilidad a su moneda, mientras el gobierno norteamericano conseguía una demanda regular de dólares y de letras del Tesoro. De ahí en más, todas las transacciones mundiales del petróleo y derivados se fueron haciendo en dólares y, dada la importancia de la energía en la economía global, el petrodólar paso a regir todas las transacciones comerciales y financieras, otorgando a los Estados Unidos el “privilegio exorbitante” de asegurarse una constante demanda mundial de dólares/letras del Tesoro estadounidense.

Arabia Saudita fue una pieza clave en la ingeniería geopolítica del dólar, pero en los últimos tiempos esto ha cambiado. Contrariando la política oficial norteamericana y las reiteradas presiones del Presidente Biden, el reino saudí restauró relaciones diplomáticas con Irán y Siria; se alió a Rusia y lideró a la OPEP en el recorte de la producción mundial de petróleo [5]; puso fin a su guerra con el Yemen; acordó vender a China y otros países su producción de petróleo en monedas locales y se integró a los BRICS y a la Organización de Cooperación de Shanghái [6].

Esto configura una nueva era en la determinación de los precios de la energía y en la futura supremacía del dólar: 19 de los 25 principales países productores de petróleo, que representan el 78 % de las reservas mundiales y cerca del 36 % del PBI mundial [7] forman parte de los BRICS o son miembros de la OPEP y han pedido integrar los BRICS. Es decir, los Estados Unidos, con un PBI cercano al 25 % del PBI global, no pertenece a estas organizaciones y no tiene control sobre las reservas estratégicas de petróleo. Tampoco controla su producción mundial.

Esto explica otro fenómeno: el precio de la energía depende estrechamente de lo que ocurre con sus cadenas de abastecimiento. Los precios escapan, pues, a las regulaciones internacionales. En gran parte, dependen de las decisiones de los países productores, que en su mayoría no se alinean con la política exterior norteamericana. En los últimos nueve meses, estos precios han superado el techo impuesto a los precios del petróleo por la Comunidad Europea y por los Estados Unidos para impedir que Rusia se beneficie con la disrupción de abastecimiento provocada por la guerra en Ucrania. Desde el mes de junio aumentaron un 30 % debido a la reiteración del recorte de producción de petróleo por parte de Arabia Saudita y de Rusia [8]. Se estima que el barril de petróleo llegará pronto a valer 150 dólares [9].

Precariedad financiera y económica

Recientemente, la Reserva Federal reportó 910.000 millones (billions) de dólares en concepto de “pérdidas no realizadas” [10] como consecuencia de haber acumulado activos financieros comprados inicialmente a bajas tasas de interés y sujetos ahora al impacto de la suba de las tasas de interés impulsada por la propia Reserva a lo largo de los últimos 16 meses [11]. Este mismo fenómeno detonó la quiebra de varios bancos [12] hace pocos meses y también aqueja a los seis bancos más grandes, aquellos considerados demasiado grandes para defaultear. Estas pérdidas, sin embargo, se distribuyen en forma desigual: un solo banco, Bank of America, posee hoy el 34 % del total de pérdidas no realizadas informadas por los 4.645 bancos norteamericanos [13]. A su vez, los bancos más grandes enfrentan hoy una tormenta perfecta: caída de sus depósitos, crecimiento de las pérdidas no realizadas. En el 2008, la crisis financiera fue detonada por la quiebra de Lehman Brothers, cuyo pasivo ascendía a 650.000 millones (billions) de dólares. Hoy, el pasivo de JP Morgan asciende a 4 billones (trillions) de dólares y el de UBS a 2 billones (trillions) de dólares [14]. Según el CEO de JP Morgan [15], “la situación actual es grave: si la Reserva continúa aumentando las tasas de interés “llevará a un estrés sistémico (…), algo insostenible (…), el mundo no está preparado para esto” y la consecuencia será la estanflación. No es el único que anticipa este desenlace [16].

La Reserva enfrenta, pues, una situación sin aparente salida. Sus aumentos de la tasa de interés buscan contener la inflación, pero arriesgan con implosionar el enorme endeudamiento público y privado. Al mismo tiempo, y como se vio más arriba, su política monetaria no puede incidir sobre una inflación que es determinada, en gran medida, por distorsiones en el abastecimiento de recursos estratégicos que están fuera del control de la Reserva. Hay, sin embargo, algo más: en los últimos nueve meses, el aumento de las tasas de interés ha fortalecido al dólar en relación con las otras monedas. La otra cara de la política monetaria es una guerra de monedas para defender al dólar. Sin embargo, también conlleva enormes riesgos: el aumento de las tasas de interés aumenta el peso del endeudamiento global en dólares y acrecienta el riesgo de salida de capitales (flight for quality) del resto del mundo hacia el mercado financiero norteamericano. A su vez, estos dos fenómenos aumentan el riesgo de implosión de la deuda de los países periféricos, uno de los eslabones más débiles del endeudamiento global. De ocurrir esto último, tendrá serias consecuencias sobre un sistema financiero internacional estrechamente interconectado e impregnado por un endeudamiento en derivados [17] que también está fuera del control de la Reserva Federal.

Guerra y política en los Estados Unidos

Los acontecimientos de las últimas semanas exponen el fracaso de la ofensiva militar de Ucrania [18] y la incapacidad europea y norteamericana de producir y abastecer la munición y el armamento militar que requiere una Ucrania [19] inmersa en una guerra de desgaste impuesta por Rusia [20]. La catastrófica destrucción de vidas y de equipo [21] no logró perforar la línea de defensa construida por Rusia y esta realidad empieza a producir fisuras en el apoyo europeo y norteamericano al gobierno de Ucrania [22]. Asimismo, prolifera la filtración de información sobre la degradación militar de Ucrania y sobre la existencia de conflictos entre funcionarios del gobierno norteamericano con relación al futuro de la guerra. Algunos funcionarios, liderados por los neocons en el Departamento de Estado y de Seguridad Nacional, rechazan toda posibilidad de negociación y buscan congelar el conflicto indefinidamente para ganar tiempo frente a las inminentes elecciones norteamericanas. Otros funcionarios vinculados a algunos sectores de inteligencia dejan trascender el estado calamitoso de las tropas de Ucrania y la imposibilidad de ganar la guerra [23]. A esto se suma una tensión creciente entre sectores militares y de inteligencia con Zelenski, a quien acusan de impulsar una estrategia militar ineficiente en una región que no es prioritaria. A pesar de estas contradicciones internas, todos descartan una negociación a corto plazo y definen el futuro como una guerra de desgaste que durará varios años. El gobierno ruso dejó trascender que la solución será militar y a corto plazo [24].

Redoblando la presión para obtener inmediatamente más apoyo militar y financiero, Zelenski viajo recientemente a los Estados Unidos y Canadá. Su viaje expuso el marasmo en que se encuentra: tuvo una fría acogida en el Congreso norteamericano. Allí, un grupo de republicanos opuesto al aumento del apoyo financiero a Ucrania ha bloqueado el tratamiento de 12 leyes destinadas a la financiación de las operaciones del gobierno federal en el 2024. Si no cejan en sus demandas, la Administración federal cerrará sus operaciones a partir del 1 de octubre. En las entrevistas con los medios, Zelenski se mostró “muy emocional”, sospechando de “algunos que aprovechan las dificultades recientes” de la guerra “para iniciar una negociación con Rusia”, algo que descartó de plano, al tiempo que formuló veladas amenazas a los gobiernos europeos que pretendan tal negociación [25]. Poco después, fue ovacionado por el Congreso de Canadá en una sesión especial que homenajeó a un líder ucraniano/canadiense de 98 años, ex integrante de una división nazi, que cometió toda clase de crímenes en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Esto provocó un escándalo en Polonia y el gobierno inicio una moción de extradición del líder ucraniano. En paralelo, renunció el presidente de la Cámara de Representantes Canadá y el Primer Ministro pidió disculpas alegando desinformación, al tiempo que culpaba a Rusia por el incidente [26]. Este episodio mostró, por un fugaz instante, los vínculos entre Zelenski, las bandas nazis que lo apoyan y la complicidad de los gobiernos y los medios de Occidente.

El desenlace de la guerra complica el futuro electoral de Joe Biden, al tiempo que se inicia una investigación en el Congreso sobre su posible enjuiciamiento y destitución por supuesta asociación con los negociados de su hijo Hunter en Ucrania y China cuando él era Vicepresidente [27][28] .

Mientras tanto, la persecución judicial contra Trump adquiere nuevo ímpetu: esta semana, un juzgado de Nueva York pidió la desposesión de sus corporaciones y la venta de estas a un precio irrisorio, algo que fue apelado inmediatamente. Esta persecución ha contribuido a fogonear la popularidad de Trump, quien ya supera en intención de voto a Biden [29]. En este contexto, sectores del establishment del partido republicano y del partido demócrata sugieren la posibilidad de que Biden no sea candidato en las próximas elecciones.

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Argentina: dolarización y pobreza

En el medio de esta vorágine mundial, el candidato más votado en las PASO plantea realizar una dolarización de la economía para superar los problemas del país. No da demasiadas precisiones y se contradice, pero ya conversa con representantes de dos grandes bancos norteamericanos: el Bank of America y el JP Morgan, enviados especialmente al país [30]. Estos bancos, que tienen, como se vio más arriba, una situación financiera complicada, son ahora atraídos por el desarme de la “bomba de las Leliqs” que el candidato promete será el primer paso de la dolarización. Así, ecos del pasado resuenan fuerte en el presente y la libertad avanza hacia una “apertura al mundo” que promete superar todo lo que el país vivió con el plan Bonex y el corralito. Sin embargo, el silencio rodea el tema de la “bomba de las Leliqs”, los negocios que realizan los bancos y lo que puede ocurrir en el futuro con esta bomba.

Por otra parte, el país está sentado sobre enormes recursos naturales que brindan la oportunidad de desarrollar la economía y buscar nuevos horizontes para realizar transacciones comerciales y financieras y fortalecer el peso argentino anclándolo en los recursos naturales del país, pero estos temas son silenciados. Mientras tanto, seguimos enroscándonos en un endeudamiento ilimitado en dólares. El gobierno utiliza los adelantos del FMI para engrosar las reservas del BCRA y se desprende inmediatamente de estas últimas para comprar bonos contra dólares en la bolsa. La intervención del BCRA en el mercado de dólares financieros habría acumulado casi 2.000 millones de dólares desde el 1 de agosto, sacrificio que explica por qué las reservas brutas no crecen a pesar de la compra de 1.800 millones de dólares en el MULC, en el mismo periodo. Estaríamos pues ante un esquema de vasos comunicantes: por un punto entran los dólares obtenidos localmente y los adelantos del FMI y por el otro se dispersan en el tumulto cambiario. El resultado final consiste en un vaciamiento de las arcas del BCRA que alimenta más corrida cambiaria e inflación. Esta dinámica letal surge de la vorágine que corroe a una economía local fagocitada por el canibalismo de monopolios que compiten entre sí y con el FMI y sectores del capital financiero internacional para apropiarse de una mayor tajada del excedente, ingresos, ganancias y rentas generadas en el país [31].

El ministro candidato ha intentado mitigar la vorágine con los dólares soja y ahora con el dólar Vaca Muerta. Son, sin embargo, gotas que desaparecen en la turbulencia de más corrida cambiaria e inflación. Tal vez el ministro debería aprovechar la oportunidad electoral para contarle al pueblo lo que sucede con los monopolios, la inflación y la corrida cambiaria. Esto permitiría poner sustancia concreta a la épica de empujar por un proyecto nacional superador de los intereses individuales como quiere el ministro. Su candidatura ganaría más peso, pues las relaciones de fuerza empiezan a cambiar cuando se estipulan límites a la embestida que no se pueden trasgredir. Definir el problema es empezar a poner límites. Los 18.6 millones de argentinos en situación de pobreza y los 4.321.272 de argentinos en la indigencia nos recuerdan que lo que está en juego es la nación y que sin una verdadera inclusión social no hay “unidad nacional” posible.

[1] Financial Times: ft.com, 23/6/2023.
[2] zerohedge.com, 18/9/2023.
[3] Las sanciones se han aplicado contra países considerados enemigos y sus empresas (Irán, Venezuela, etc.), como también contra países aliados que no aceptaban determinadas políticas del gobierno norteamericano. Un ejemplo reciente es el caso de las empresas alemanas que participaron en la construcción de los gasoductos Nord Stream 1 y 2.
[4] Entre ellos los BRICS y la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental.
[5] Organización que nuclea a los países petroleros. El recorte de la producción se hace para impedir caída de los precios del petróleo.
[6] instancias internacionales lideradas por China y Rusia. La segunda fue fundada en 2001 y a ella q pertenecen China, Rusia, India, Kazajstán, Kirguistán, Pakistán, Tayikistán, Uzbekistán e Irán.
[7] A paridad de poder adquisitivo (ppp).
[8] El impacto de esta última medida ha sido amplificado por la especulación de los fondos de inversión, apostando a superar los 100 dólares el barril de petróleo (ft.com, 21/9/2023).
[9] JP Morgan; Continental Resources (us shale corporation), en zerohedge.com, 27/9/2023; Lo mismo ocurre en Europa con los precios de los derivados de gas natural, un mercado de billones de dólares. Su precio se incrementó un 25 % en los últimos 12 meses, anticipando la escasez que se avecina en una Europa cuya demanda es abastecida en un 40 % por importación de gas ruso distribuido por tuberías que atraviesan más de 37.000 km de una Ucrania en guerra.
[10] zerohedge.com, 31/7/2023.
[11] De 0.00 – 0.25 % a 5.25 – 5.50 %.
[12] Analizado en otras notas.
[13] wallstreetonparade.com 25 y 26/9/2023.
[14] nakedcapitalism.com, 25/9/2023.
[15] El default de algunos bancos ocurrido pocos meses atrás “no fue algo horrible” para el CEO de JP Morgan. Como vimos en otras notas, este banco se benefició con este desastre financiero. 
[16] zerohedge.com, 26/9/2023. La Reserva Federal de Texas, Rabobank y otros grandes bancos también advierten sobre la inminencia de una crisis de estanflación.
[17] La deuda con derivados ha sido analizada en otras notas.
[18] nytimes.com, 28/9/2023; https://www.youtube.com/watch?v=a5q3FfM8-mE&t=3s; https://www.youtube.com/watch?v=GC_H1Y1GOGY.
[19] cnn.com, 17/9/2023.
[20] bloomberg.com, 19/9/2023; leconomist.com, 21/9/2023.
[21] Para un exhaustivo análisis: nakedcapitalism.com, 22/9/2023.
[22] NYTimes, 22/9/2023; zerohedge.com 26/9/2023.
[23] Seymour Hersh, https://archive.ph/wLTiA; cnn.com, 26/9/2023.
[24] News.yahoo.com, 23/9/2023.
[25] Op cit. advirtiendo, entre otras cosas, que sería imposible predecir “como reaccionarían los refugiados en Europa ante la traición de los líderes europeos a la causa de Ucrania»; zerohedge.com 22/9/2023.
[26] https://www.youtube.com/watch?v=OU51rmQ80ck
[27] El tema de la corrupción empieza a horadar el apoyo a Biden del establishment del partido republicano: nationalreview.com, 11/9/2023.
[28] Los demócratas han tratado de impedir esta investigación y han minimizado la información sobre la que esta se basa: más de 2.000 mails, múltiples transferencias bancarias, numerosas declaraciones de socios de Hunter, informantes y funcionarios del FBI. Para un listado exhaustivo de la información existente ver: zerohedge.com 27 y 28/9/2023.
[29] zerohedge.com 24 y 18/9/2023.
[30] iprofesional.com, 28/9/2023; agenciafoco.com.ar, 22/9/2023.
[31] Ver última nota.

El Cohete a la Luna