¡Viva la libertad (de expresión), carajo! (Parte II)

Por Aram Aharonian*

Imagen: Hombre sin cabeza – Arte Urbano en Valencia (Imagen de Antonio Marín Segovia / FlickR)

Dos nuevos atentados contra la libertad de expresión se reportaron en los últimos días: uno en Argentina y el otro en Estados Unidos, donde el voto bipartidista de la Cámara de Representantes aprobó una enmienda para prohibir y/o censurar a la red social china TikTok. Todo en nombre de la democracia, claro.

Mientras, el Reino Unido no decide si extraditará  a Estados Unidos a Julián Assange, fundador de Wikileaks. «No se nos ha dado ninguna indicación de que el Departamento de Justicia tenga la intención de resolver el caso, y Estados Unidos continúa con tanta determinación como siempre para solicitar su extradición por los 18 cargos, exponiéndole a 175 años de prisión», dijo Barry Pollack, abogado de Assange, en una declaración a CNN.

El caso contra Assange se abrió en 2019 en Virginia en relación con la publicación de miles de documentos con secretos militares y otra información sensible filtrada por un analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos, como las barbaridades -torturas, vejaciones, asesinatos- cometidas por las fuerzas estadounidenses de ocupación en Irak.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión, lo que comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, derecho que no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley. (1)

Pero… en Estados Unidos, TikTok ha sido consistente en su crítica tanto del genocidio de Israel como de la aberrante política exterior de Estados Undios, incluido su apoyo al genocidio palestino en Gaza. 

El pecado de TikTok es ostentar millones de usuarios jóvenes que critican el genocidio de Israel, por lo que el omnipotente lobby israelí  ha exigido su prohibición y/o extinción. La empresa china ByteDance, que controla TikTok y cuenta con 150 mil empleados, la mayor red social del mundo con más de mil millones de usuarios, tiene seis meses para vender sus acciones o ser bloqueada en Estados Unidos, al ser acusada por demócratas y republicanos de poner en riesgo la seguridad del país.

Para los señores representantes estadounidenses es totalmente válido que las empresas del GAFAM -Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft–  hayan puesto en riesgo la seguridad nacional del resto del planeta gracias a lo que los expertos llaman linvisible cárcel cibernética, que incluye la captura y venta de datos de los usuarios espiados ilegalmente.

Obviamente esto tiene que ver con la definitoria elección presidencial en EEUU, que padece una implosiva dislocación, según el think tank británico Chatham House. No es casualidad que la prohibición contra TikTokse genere a ocho meses de la elección presidencial:más de la mitad de los 170 millones de usuarios en EEUU tiene entre 18 y 34 años.

Ahora Donald Trump, que intentó boicotear a TikTok durante su mandato, fustigó la  enmienda macartista, lo cual se debe, a juicio de la BBC, a su reciente encuentro con el donante republicano Jeff Yass, quien posee una minoría de acciones en ByteDance. Negocios son negocios. La democracia es otra cosa.

La  republicana  Marjorie Taylor Greene advirtió que esta Enmienda pudiera forzar la venta de otras redes bajo el pretexto de proteger los datos básicos de EEUU de sus adversarios foráneos.

Según el World Socialist Web Site, la silenciadora Enmienda de TikTok escala la censura en las redes y prepara a una guerra contra China , ya que los políticos anti-China de ambos partidos declaran que la amenaza a la seguridad nacional de EU proviene de la aplicación del algoritmo y el uso de la inteligencia artificial de Tik Tok para colectar información y manipular a los ciudadanos de EU en beneficio de Pekín. 

Denuncia que “los usuarios de plataformas de redes sociales han descubierto que ciertas palabras o frases, como ‘Gaza’ o ‘Genocidio’, hacen que sus publicaciones sean marcadas y suprimidas”. Por eso no asombró que la Jewish Federations of North America (JFNA) –que representa a centenas de comunidades judías– haya apuntalado la Enmienda en contra de TikTok.

JFNA expuso en una carta al Congreso: Nuestra comunidad entiende que las redes sociales son un importante impulsor del antisemitismo y que TikTok es, por mucho, el peor infractor. Corolario: Steve Mnuchin, anterior secretario del Tesoro, se encuentre en el primer lugar para adquirir TikTok.

No todos en Estados Unidos están convencidos de la pertinencia de la polémica legislación. Entre quienes se opusieron por el bando demócrata, se cuenta la congresista  Alexandria Ocasio-Cortez. Por el lado republicano, la sorpresa fue aun mayor pues el mismísimo Donald Trump anunció su rechazó a la censura contra Tik Tok, seguramente especulando con que la prohibición tenga un enorme costo político para la campaña reeleccionista de Joe Biden.

Y un poco más al sur, en Argentina, el presidente Javier Milei sigue gritando “Viva la libertad, carajo”. Pero parece que su consigna se reduce a la libertad de los fondos de inversión y de los grandes empresarios nacionales y extranjeros para expoliar el país: libertad de precios, libertad de importación y exportación, liberación de alquileres, libertad de tasas de interés. Y en lugar de libertad de expresión,  imponer el (su) pensamineto único.

Los nuevos ejércitos digitales y las granjas de trolls que operan desde la misma Casa de Gobierno, disparan constantemente en la virtualidad, para operar sobre el sentido común de les jóvenes que habitan y construyen su subjetividad en las plataformas digitales. Como contrapartida, destruyen sueños de futuro empobreciendo a su generación: el 69% de les niños y adolescentes en Argentina son pobres, y en los barrios populares, este porcentaje llega al 85%.

Por las redes sociales, se alimentan sentimientos de frustración y habilitan la violencia, sometiendo a millones de personas a un sufrimiento silencioso, detrás de las estadísticas de aumento de padecimientos mentales, consumo de drogas y suicidio adolescente.No conforme con ello, el viernes 1 de marzo, Milei anunció el cierre de la agencia de noticias estatal Télam. La acusó de ser un agente «de propaganda kirchnerista», dejando en las calles a 700 trabajadores y sin información a cientos de medios de comunicación del país que se nutrían de sus servicios desde hacía 78 años.

Obviamente, la polémica medida abrió un nuevo debate en cuanto a la libertad de prensa y agrandó una grieta que el gobierno parece no tener intención de achicar. “Saluden a Télam que se va…”, escribió en X  el vocero presidencial, Manuel Adorni.

Télam tiene oficinas en todo el territorio, desde donde se realiza una cobertura federal, un insumo de utilización cotidiana por todos los medios de comunicación del país, tanto públicos como privados, cooperativos, independientes y comunitarios. Es también la fuente de información utilizada por medios y agencias a nivel internacional.

Se supone que para el gobierno los argentinos deben informarse solamente por la prensa hegemónica y por los trolls presidenciales de desinformación, bullying y agresión. La decisión significa limitar que el Estado tenga un rol para garantizar el acceso a la información y que dependa solo de los medios privados.

La Federación Internacional de Periodistas y la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe rechazaron el cierre de la agencia Télam que atenta contra dos pilares fundamentales de cualquier sistema democrático: el derecho a la información y la liberta de expresión.  

Tik.Tok, el reloj sigue su monótona marcha, la desinformación disfrazada de información avanza, y no se trata de un fenómeno argentino ni británico ni siquiera estadounidense. Matar la información es sinónimo de asesinar la verdad, que suele ser la primera víctima de cualquier guerra. Y también en eso, Donald Trump y su repetidor argentino Javier Milei, están de acuerdo.

Nota:

(1) Ver https://elortiba.org/viva-la-libertad-de-expresion-carajo/

*Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Fuente: https://estrategia.la/2024/03/23/viva-la-libertad-de-expresion-carajo-ii/

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